pan caliente no es lo mismo que una tostada

Mi último tweet, referido a este post de Chris Brogan, me ha motivado para escribir esta nota.

En la entrada original, el autor reflexiona sobre las expectativas no cubiertas cuando en su hotel pidió una tostada y el servicio de habitaciones le sirvió pan caliente.

Es evidente que en este caso, como en tantos otros, la empresa perdió una oportunidad de satisfacer a su cliente, dejando de lado la búsqueda de la excelencia que debería estar presente en todos los procesos de intercambio comercial.

Y yo me pregunto:  ¿qué sabemos de la empresa en cuestión? ¿Cómo se llega a esta clase de situaciones , a desempeños mediocres que no cubren las expectativas de los clientes?

¿Qué clase de motivación tenía la persona que calentó ese pan? ¿Estarán sus objetivos plenamente alineados con los de la organización en la que trabaja?

Es de esperar que la respuesta a la última de las preguntas sea no, pero vayamos más allá.

¿La empresa utiliza algún mecanismo para que confluyan los objetivos individuales con los colectivos? ¿Realiza alguna tarea de control que le permita detectar situaciones así?

Mucho trabajo para hacer desde el punto de vista organizacional…

Sed sinceros y echad un vistazo a vuestro alrededor: ¿en vuestra empresa se hace algo de eso?

Luego nos extrañamos de que pase lo que pasa…

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>axioma nº 1: si no eres alguien en internet, no eres nadie

>Pues no.

Una de las primeras cosas que quienes viven de ello están intentando meternos con calzador, es que internet es o está en proceso de convertirse en EL medio. El rey del mambo del marketing-mix. Casi casi lo único que se usará de aquí a pocos años…

¿Quiero con esto decir que sea un medio que haya que descuidar? NO, de ninguna manera.
Sería absurdo negar la importancia que ya tiene internet como forma de comunicación entre empresa y cliente. Tampoco me pasa por la cabeza tratar de minimizar sus bondades y enormes posibilidades.

No obstante, desde hace bastante tiempo oigo y leo determinadas afirmaciones que poco a poco han ido dejando en mí un poso que se ha ido asentando. Un tufillo de que, desde determinadas posiciones, sin duda interesadas, se nos trata de convencer de que internet prácticamente acabará, por ejemplo, con la televisión. Precisamente lo mismo que se dijo de este medio respecto a la radio cuando comenzó a popularizarse el uso de la “caja tonta”.

Internet no va a acabar con la televisión, ni con los medios escritos, otra de las “cantinelas” de moda. ¿Que van a desaparecer medios? Por supuesto. Tampoco tiene mucho sentido que en el quiosco podamos encontrar 4 revistas dedicadas a la cría del cangrejo de río. Seguiremos viendo cierres de medios, pero al final, una revista o un periódico no deja de ser un producto más, sujeto a las mismas leyes de mercado. El producto que sea apreciado por una audiencia suficiente y vendido a un precio que ésta considere adecuado respecto a las ventajas que reporta, nunca desaparecerá.

Internet tampoco podrá con la radio, como tampoco pudo la tele.

Así que señor@s, no se dejen engañar: la gente va a seguir viendo la tele, escuchando su emisora favorita y leyendo en papel. Y no sólo esta generación. La de los críos que andan todo el día chateando y facebookeando también seguirá viendo la tele. Y escuchando la radio. Y lo que haga falta. Porque cada medio tiene su encanto, su situación de uso y sus ventajas.

Sé que mi exposición hasta el momento peca de lo mismo que en parte critico. Son apuestas basadas en convicciones propias (aunque eso sí, en la mías garantizo una falta total de interés pecuniario). Por eso, el argumento que considero más objetivo lo dejo para el final: creo que todos estaremos de acuerdo en que no hay medios mejores a nivel absoluto. Como siempre, dependerá del mensaje, y del cliente objetivo.

Y me atrevo a decir que internet no será nunca el mejor sitio para trasladar determinados mensajes a determinados colectivos.

Además, España tampoco es que esté precisamente a la cabeza en cuanto a penetración de internet…

Así que tranquilos, adalides de lo 2.0., dejad que la cosa fluya y esperad sentados, que el advenimiento del nuevo orden está por venir, pero igual tarda más de lo previsto.


>marketing en el siglo XXI

>Nuevo año y, como es de rigor, nuevos propósitos. El mío para este blog va a ser empezar a meterme de lleno con conceptos y postulados que últimamente encontramos hasta en la sopa: social media, conversación, cliente evangelizador, etc., etc.

Si te gusta seguir las últimas tendencias en lo que este mundillo se refiere, sabrás de qué te hablo.

Con esto tenemos tema para rato, y es que un selecto grupo de elegidos, esos que otros se encargan de encumbrar a la categoría de gurús, parecen haber encontrado la piedra filosofal, el camino de baldosas amarillas que nos conduce hacia el paradigma del nuevo marketing y que, mira por donde, a mí no me termina de convencer.

Y no me convence porque en el engranaje teórico que supuestamente ha de mover el motor de esta nueva forma de hacer marketing, creo que hay algunas piezas que chirrían sonoramente…


>el marketing tiene un problema de marketing (III)

>

Demasiado tiempo sin publicar, han sido unas semanas de locura…

Empiezo a leer entradas atrasadas de mis favoritos y me encuentro este post del estupendo blog comicpublicidad de Jose Carlos León.

En él, un párrafo me llama poderosamente la atención:

“Por desgracia, y aunque se que a aquellos de mis lectores que sean directores de marketing, directores de publicidad o jefes de producto no les gustará oírlo, en muchos de los casos quien dirige la campaña no sólo no le aporta los datos del mercado y del producto suficientes al publicitario, sino que se permite el lujo de intervenir en sus decisiones creativas, discutiendo los aspectos estéticos, e incluso técnicos de su parte del trabajo.”

A pesar de ser director de marketing, no puedo estar más de acuerdo con la primera parte del mismo. La información aportada a la agencia es fundamental para que la primera propuesta creativa sea en la línea adecuada y esto muchas veces no se cumple.

Con todo, y como este es un blog de pataleo-marketing o de catarsis-marketing, he de matizar la refencia a la intromisión en las decisiones “creativoestétiticotécnicas” y, de paso, arrimo el ascua a la sardina de este blog.

En las anteriores entradas, he empezado a desgranar algunos de los problemas del marketing o, por mejor decir, problemas a los que nos enfrentamos quienes elegimos esta profesión.

Pero me había guardado un as en la manga, el cierre de la trilogía (espero).
Ya he hablado de los que nos ven con recelo, los que nos definen sin conocernos… pero queda mi grupo favorito: los que creen que saben de marketing.

Me considero una persona consciente de sus limitaciones y por eso (y vuelvo a la segunda parte del texto de Jose Carlos), intento ser muy respetuoso con la labor de los creativos.

Sin embargo, no conozco a ninguna persona con responsabilidad en el área de marketing que pueda desarrollar su trabajo sin pasar por el filtro de su superior jerárquico (léase gerente, propietari@, etc.).

Por eso, y ésta es una situación con la que me he topado en demasiadas ocasiones, la injerencia en el trabajo de la agencia de publicidad es muchas veces impuesta. En mi caso creo que lo ha sido siempre.

Son ell@s, nuestros jefes o jefas:

Los que creen poseer el conocimiento necesario para opinar sobre diseño.

Los que, sin argumentos, sin más razonamiento que eso tan discutible que llamamos gusto, son capaces de desviar la línea creativa de un proyecto, empeorándolo irremediablemente y, de ese modo, acaban lanzando piedras contra el tejado propio de la imagen corporativa o de producto.

Los que a menudo meten sus narices donde no deberían.


>el marketing tiene un problema de marketing (II)

>


Si trasladamos lo expuesto en el post anterior al ámbito concreto de la organización de empresa, el resultado es claro:
la homogeneidad en la definición de los puestos de marketing apenas existe.

Esto tendría, a priori, una explicación lógica: los puestos de marketing difieren tanto entre empresas porque cada empresa tiene necesidades de marketing diferentes.

Pero, según mi experiencia personal, este factor no resulta tan determinante como el hecho de que el establecimiento del alcance y responsabilidades de un puesto de marketing suele recaer en alguien (responsable de recursos humanos, gerente/propietario, etc.) con un conocimiento superficial de la materia (en el mejor de los casos).

La excepción a este razonamiento puede encontrarse en contadas multinacionales o en empresas de menor tamaño en las que sus líderes posean una sólida formación empresarial.

Aunque teniendo en cuenta el perfil tipo de la inmensa mayoría de las empresas que conforman el tejido económico de nuestro país, estas excepciones son rara avis


>el marketing tiene un problema de marketing (I)

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El primer problema del marketing es el propio marketing. Me explico.

Prescindiendo de definiciones, la esencia del marketing es su carácter multidisciplinar.

Creatividad, diseño, comunicación (en el sentido más amplio de la palabra), psicología, sociología, estadística, tecnología y un largo etcétera de áreas de conocimiento, se entrecruzan y mezclan en un cóctel complejo y muchas veces difuso.

Por si esto fuera poco, casi todo en la empresa es marketing o tiene una faceta abordable desde el punto de vista del marketing: producto, servicio, publicidad, ventas, política de precios, logística, procedimientos, rrhh, innovación…,.

Estos dos elementos, convierten al marketing en algo atractivo para muchos, ya que es fácil encontrar algún aspecto que encaje con nuestras aptitudes y gustos.

Pero no nos engañemos. También hacen de esta materia algo nebuloso e inaprensible para la mayoría.
Incluso genera rechazo en algunos, reacción humana típica ante aquello que no entendemos.

>pero blogs de marketing hay muchos…

>


Muy cierto.

Pero mi intención inicial no es tanto comentar lo último en tendencias, herramientas o estrategias, aunque por supuesto también tendrán cabida; para eso ya hay otras y excelentes opciones.

Me gustaría poner el acento especialmente en las dificultades que muchos nos encontramos día a día, en el ámbito de nuestra realidad laboral, para llevar a cabo aquello que aprendimos cuando éramos estudiantes, todo lo que seguimos aprendiendo por seguir interesados en lo que pasa en el “mundillo”.


Y, si es posible, entre todos buscar caminos para solucionar algunos de estos problemas.